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TAKNARA, UN PAIS FRACCIONADO Y OCUPADO POR TRES ESTADOS EXTRANJEROS

TAKNARA, UN PAIS FRACCIONADO Y OCUPADO POR TRES ESTADOS EXTRANJEROS Aknar n-Ayt Unaga

Taknara, nación africana sin reconocimiento jurídico en la actualidad que la avale como Estado, hunde sus raíces históricas en nuestros antepasados canarii, o canarios, que hace dos milenios los romanos encontraron entre el Atlas y las arenas del desierto. (Como es sabido, los cronistas romanos tenían por costumbre definir las diferentes regiones con el nombre de sus moradores, no por señas geográficas.)

El territorio Nacional de Taknara comprende las regiones continentales de Tarfaya y Targa Tazuggaght ('El Cauce Rojo', Saqiat al-Hamra en árabe) y el archipiélago adyacente constituido por las islas de Lanzarote, Fuerteventura -ésta a menos de un centenar de kilómetros de distancia de la Taknara continental-, Gran Canaria, Tenerife, Gomera, Hierro y la Palma, y los islotes de la Graciosa, Alegranza, Lobos, Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste y los de la Soledad (las "Ilhas Selvagems" de los portugueses).

Actualmente, el territorio de Taknara se encuentra fraccionado política y administrativamente, y controlado respectivamente por tres estados extranjeros: el marroquí, el español y el portugués. Además, y por si fuera poco, el Frente Polisario pretende que la región continental de Targa Tazuggaght, que junto con Tarfaya ocupa Marruecos, pertenece a la RASD (República Árabe Saharawi Democrática).

La parte continental de Taknara, cuna de la nación canaria, se extiende entre el río Draa (asif n Darat en mazigio), frontera natural que históricamente delimita la Taknara continental de Marruecos, y el paralelo 26º de latitud norte, a unos 25 kilómetros al sur del cabo de Taknara Extrema, el cabo Bojador de los europeos, que los antiguos señalaban bajo la denominación promontorium Canariae Extremae. La frontera oriental está delimitada por el meridiano 9º de longitud oeste.

Desde tiempos inmemoriales, los territorios continentales e insulares de Taknara han venido estando hermanados geográfica, biológica e históricamente. Al igual que las aguas oceánicas que se hallan entre las Islas, el brazo del Atlántico que se halla entre el Archipiélago y la costa continental de nuestro país -el canal de Taknara- ha sido siempre nexo de unión y no de aislamiento.

El fondo de la población de todo nuestro país es de estirpe mazígica ("bereber"). Tanto la historia, como la lingüística, la antropología y la genética así lo determinan. Los recientes descubrimientos en el Sáhara atlántico de restos mechtoides refuerzan la hipótesis del primer poblamiento del archipiélago de Taknara a partir de las vecinas regiones continentales. Tales descubrimientos demuestran que ya desde el Neolítico los mismos tipos humanos poblaron tanto la Taknara continental como la insular. (Cf. Olivier Dutour: Les hommes fossiles du Sahara. Éditions du CNRS, 1989, p. 255). Más tarde, en los albores del primer milenio a.C. llegaron al Sáhara Occidental pobladores mazigios ("bereberes") procedentes de las actuales Libia, Tunicia y Argelia, que, desplazados de sus lugares de origen, se replegaron hacia el sur y suroeste de la Tamazgha continental, es decir, hacia el Sáhara central y el occidental. Luego, a mediados de ese mismo milenio, los cartagineses traen al Archipiélago de Taknara a otros pobladores mazigios que procedían de las regiones adyacentes de la metrópoli púnica y bajo el control de esa potencia marítima.

En el año 44 de la era cristiana, Caius Suetonius Paulinus, jefe militar romano destinado en África del Norte, al penetrar al frente de sus tropas muy al interior del actual Marruecos, encontró cerca del Atlas occidental a ciertos grupos que se autodenominaban con un gentilicio que los romanos latinizaron bajo la forma canarii, 'canarios' en español. Años antes, Yuba II, rey mazigio de la antigua Mauritania entre los años 25 a.C. y 23 de la era cristina había enviado su célebre expedición a las islas de Taknara, con cuya relación -escrita por el propio monarca- este archipiélago entraba en la Historia. Más tarde, en el siglo II, el famoso geógrafo alejandrino Claudio Ptolomeo situaba la longitud occidental del mundo entonces conocido en nuestro archipiélago, designando, como se ha señalado más arriba, con el nombre de Canaria Extrema el cabo conocido actualmente como Bojador. Y ello, seguramente porque por entonces los canarii o canarios habían sido desplazados hasta la Taknara continental si es que anteriormente no habitaban también en esta zona, cuyo límite meridional lo marca precisamente dicho cabo.

Hacia el siglo III, los zanatas, nómadas mazigios que, procedentes del Este habían llegado al norte de Tamazgha ( el África mazigia), se establecen también en el Sáhara occidental, mezclándose en esta vasta región con los mazigios ya asentados allí. Esa arribada coincidió con un progresivo desecamiento de la climatología de esas regiones continentales, introduciendo los zanatas en el Sáhara occidental el dromedario, que fue sustituyendo aquí al caballo y transformando en nómada la ya por entonces difícil vida sedentaria local. Sólo continuaron siendo sedentarios algunos grupos costeros dedicados a la pesca y a la agricultura. El fenómeno de transculturación culminó en la Taknara continental y en el resto del Sáhara occidental con la lenta y progresiva islamización (iniciada en el siglo IX e implantándose definitivamente en el siglo XI) y la tardía e imperfecta arabización de las poblaciones mazigias de tales regiones.

LOS ALMORÁVIDES Y LAS ISLAS DE TAKNARA

Fueron los lemtuníes, mazigios asentados en el macizo del Adrar, en la actual Mauritania, y que ejercían cierta hegemonía sobre las tribus nómadas vecinas, quienes, tras organizar el movimiento almorávide, iniciaron la islamización masiva de todo el Sáhara occidental después de someter a sus poblaciones. Luego, el jefe lemtuní Yahya ibn 'Umar invadió el valle del Draa y, seguidamente, los territorios del Norte, sometiendo uno tras otro, entre 1062 y 1082, todos los principados del actual Marruecos, apoderándose también de la región noroccidental de la actual Argelia. Llamados luego por los musulmanes ibéricos, que, ante el avance cristiano, se hallaban en graves dificultades, se adueñaron asimismo de la España musulmana, formando así un vasto imperio que por poco no englobó también a las islas de Taknara. Si este archipiélago no llegó a formar parte del efímero imperio almorávide fue porque, Ah'mad ben 'Umar, almirante de la flota almorávide, que había tomado la decisión de conquistar estas islas, fue sorprendido por la muerte cuando ya se disponía a realizar tal proyecto. Como también nos hace saber el célebre Al-Idrisi, los almorávides sabían perfectamente que las islas de Taknara estaban pobladas por mazigios, que parecían vivir de la ganadería, de la piratería y del comercio, lo que implicaba relaciones regulares con el Continente. (Cf. Christophe Picard: L'océan Atlantique musulman, de la conquête arabe à l'époque almohade. Éditions UNESCO, París, 1977, p.34.) El citado autor del siglo XIII designó a la región conocida por el nombre arábigo de Saqíat al-Hamra, en la Taknara continental, con su nombre mazígico: [Targa] Tazuggaght, 'el [Cauce] Rojo'.

En el mismo siglo en que Al-Idrisi escribía sus relaciones, un predicador musulmán del extremo sur marroquí, cuyo nombre era Abú Yahya as-Sá'ih (=el Viajero), predicaba el islamismo en la Taknara insular. (Cf. el artículo Îles Canaries, en el número XI de la "Encyclopédie Berbère", p. 1.746, Edisud, 1992.) Por aquélla misma época (siglos XIII y XIV), aprovechándose de la despoblación del Sáhara occidental motivada por el movimiento almorávide hacia el norte, los árabes maqiles (nómadas originarios del Yemen) expulsados del sur de Marruecos por los mazigios de esa zona, invaden el Sáhara occidental, desparramándose su rama Banu Hasan durante los siglos XIV y XV por toda esa vasta región. En el siglo XVII los Banu Hasan, tras la guerra denominada Sharr Buba (1643 ó 1644-1674), vencen definitivamente a los mazigios del Sáhara occidental. Entre los vencidos, muy pocos escaparon al dominio árabe de los Banu Hasan, encontrando algunos en la religión y la cultura islámica el mantenimiento de su prestigio, mientras que los demás se vieron obligados a someterse como vasallos a los intrusos árabes. Consecuencia de ello fue la estructura social que los europeos encontraron en el Sáhara occidental en el momento de la ocupación colonial del mismo, es decir, a principios del siglo XX.

EN EL SIGLO XV LOS CANARIOS DEL CONTINENTE NO ESTABAN AÚN ARABIZADOS

Según sabemos por los cronistas más antiguos de las navegaciones portuguesas, en el siglo XV gran parte de los pobladores del Sáhara atlántico no hablaban árabe, y que por ello mismo los moros de la península ibérica no les podían entender. Según Gómes Eannes Da Zurara, el idioma de aquéllos era justamente el "azaneguy", del que tomaban su nombre étnico. También el veneciano Alvise da Ca' da Mosto, que es uno de los primeros europeos que dan una buena descripción de los zenagas, los distingue asimismo de los árabes. En la centuria siguiente, es decir, en el siglo XVI, ciertos autores portugueses y españoles (Duarte Pacheco Pereira, Luis del Mármol Carvajal, Juan de Abréu Galindo y otros) hacen referencia, ya sea por conocimiento directo o indirecto, a los zenagas, a quienes denominan azanagas, azanegues, azenegues, zenegas... Según dos de estos autores, que estaban muy bien informados, a saber, Juan León el Africano y Mármol Carvajal, los zenagas poblaban todo el Sáhara atlántico, señalando el autor español que éstos "se estienden hazia leuante, hasta las salinas de Tegaza; a tramontana llegan a los confines del Sus, y de Dara [el Darat o Draa], que las escripturas árabes llamanel Sus remoto; y hazia medio día confinan con la tierra de los negros, llamada Geneua [Guinea], donde son los reynos de Gualata y de Tombuto" [Walata y Tinbuktú].

Andando el tiempo el término zenaga pasó a designar genéricamente a los tributarios mazigios (de las tribus árabes intrusas) que habitaban desde el río Draa hasta el río Senegal. Recientemente, los canarios con clara conciencia étnica han comenzado a designar el conjunto geográfico, cultural e histórico formado por la región de Río de Oro y otras de Mauritania con el neónimo mazígico de Taznaga, que significa el país de mazigios zenagas.

Si los moros ibéricos no podían entender la lengua de los iznagen (singular aznag), sí la entendían en cambio los mazigios insulares, como sabemos por el testimonio de uno de éstos, bautizado con el nombre de Antón Delgado, testimonio recogido por el autor portugués Gaspar Frutuoso (1522-1591) en su obra Saudades da Terra. El mazigiohablante isleño señalaba que los respectivos dialectos mazígicos de Gran Canaria, Tenerife y la Gomera, los cuales conocía, se parecían al hablado por los pobladores de las regiones continentales comarcanas de las Islas, añadiendo que los mazigios isleños y sus vecinos continentales tenían las mismas costumbres.

Un coetáneo de Antón Delgado, el viajero portugués Valentím Fernándes, se refirió a los zenagas, que habitaban tanto la Taknara continental como Taznaga, es decir, todo el Sáhara occidental, como un pueblo de tradición sedentaria y pescadora, de barbas abundantes y vestidos con pieles... como sus hermanos isleños, que al contrario que ellos, conservaron el gentilicio de canarios.

DEPORTACIÓN A LAS ISLAS DE GRAN PARTE DE LA POBLACIÓN DE LA TAKNARA CONTINENTAL

A todo lo largo de los siglos XV y XVI los colonos españoles de la Taknara insular llevaron a cabo continuas razias en las vecinas regiones continentales con la finalidad de conseguir botín y reducir a esclavitud a sus moradores, trayéndolos a las Islas para emplearlos en diferentes trabajos. El ganado constituyó después de los esclavos el más lucrativo negocio de los colonos españoles de sus razias continentales. Los dromedarios, que acabaron por ser un elemento imprescindible del paisaje de Lanzarote y Fuerteventura, no faltando en Gran Canaria y Tenerife, entraron en las Islas con las primeras razias en el Continente, siendo precisamente la zona preferida para los asaltos o entradas depredatorias de los colonos españoles de las Islas la comprendida entre el río Draa y el cabo de Taknara Extrema. (Cf. Antonio Rumeu de Armas: España en el África atlántica, CSIC, Madrid, 1956, p.530.)

El vacío dejado en la Taknara continental por nuestros antepasados esclavizados e instalados masivamente en las Islas por los colonos españoles, no fue cubierto hasta muy tarde, precisamente por los pastores nómadas procedentes de las regiones vecinas que habían venido transitándolo.

Cuando a finales del siglo XVI iban languideciendo las actividades depredatorias de los españoles en la Taknara continental debido a la "guerra santa" declarada por los morabitos contra los cristianos, los pescadores isleños continuaron faenando en nuestras aguas del banco canario-sahariano, pero no así los pescadores españoles, que ya a principios del siglo XVII apenas mantenían vivo el recuerdo de su pasada y próspera actividad pesquera en aguas de la Tamazgha atlántica. Los pescadores isleños continuaron sus contactos con nuestro hermanos del Continente, manteniendo relaciones cordiales con los grupos zenagas de la costa, en particular con los imragen ('pescadores' en mazigio, los "moragas" de los pescadores isleños), y ello bajo la vigilante y recelosa mirada de los árabes o de los que, no siéndolo, se consideraban árabes.

Las actividades de los pescadores isleños en aguas del Sáhara atlántico no se interrumpieron nunca, creciendo en intensidad conforme avanzaba el tiempo. A esos compatriotas nuestros se debe el conocimiento de la costa del Sáhara occidental. Dichas actividades pesqueras ya se realizaban a principios del siglo XVI, pues en 1503 funcionaban pesquerías en el cabo de Taknara Extrema, o Bojador, donde los españoles habían levantado una fortaleza.

LA SECULAR EXPOLIACIÓN DE LA POBLACIÓN AUTÓCTONA DEL SÁHARA OCCIDENTAL POR LOS ÁRABES

Los zenagas de los territorios del Sáhara occidental que a principios del siglo XX fueron ocupados por España, pastores, pescadores y agricultores, se agrupaban en seis tribus: Ayt Tidrarin, Fuykat, Imragen, Meyat, Lammyar y Mnasir. Excepto los Ayt Tidrarin, que eran una tribu numerosa y rica en ganados pero sometida desde el siglo XVIII por la tribu árabe de los Awlad Delim, los demás zenagas arrastraban hasta el comienzo de la colonización española una vida envilecedora; los árabes y quienes, no siéndolo, se pretendían tales les expoliaban y les maltrataban a la par. Todavía a mediados del siglo XX, los árabes y su asimilados, dominadores, empleaban el vocablo znaga para insultar y ofender a los tributarios o dominados.(Cf. Julio Caro Baroja: Estudios Saharianos, 1955. Este autor dejó señalado que eran observables aún a mediados del siglo XX la cautela de los zenagas, la soberbia o altivez de los "árabes" y la suficiencia rayana en pedantería de los asimilados.)

Con la finalidad de librarse de los inconvenientes derivados de su condición tributaria, los zenagas fueron los primeros en la Taknara continental y en Río de Oro en renunciar a sus hábitos tradicionales para asentarse en los núcleos de población fundados por los españoles. Pastores, pescadores, agricultores, comerciantes y funcionarios, los zenagas constituían la gran masa de los habitantes de la Taknara continental ocupada por los españoles, alcanzando sus compatriotas isleños asentados en ese territorio poco antes de la retirada española la cifra de 15.000 personas.

En cuanto a los saharianos occidentales que se dicen de origen arábigo, constituían ocho tibus en el Sáhara que fue ocupado por España, de las cuales los regaybat, los tekna y los Awlad Delim son las más importantes. La realidad es que los tekna, que habitan en Tarfaya, proceden de Marruecos y son sólo en parte de ascendencia árabe. A finales de la ocupación española, los Awlad Delim tendían a sedentarizarse en la antigua Villa Cisneros, actualmente Dajla, y la Güera, es decir, en Río de Oro, región que no pertenece a Taknara, sino a Taznaga, o Mauritania.

Los Regaybat formaban una confederación que se compone de dos agrupaciones principales: los Regaybat del Este y los Regaybat del Oeste, y se tienen por descendientes de un morabito de Yebala (región del Marruecos septentrional): Sidi Ahmed Reguibi, que se estableció en el siglo XVI en el Sáhara occidental. Los primeros nomadizaban en el suroeste argelino, en la Taknara continental y en la Mauritania septentrional; y los segundos en Río de Oro y Mauritania. Los Regaybat constituían más de la mitad del censo poblacional en el Sáhara ex "español", pues siempre fueron muy liberales en recibir y mezclarse con cuantos solicitaban vivir bajo su tutela. A mediados del siglo XIX se decía en la región de Tarfaya que los Regaybat eran "oriundos de un país más allá de Seguía el-Jamra". (Cf. Joaquin Gatell i Foch: Viajes por Marruecos, el Sus, Uad Nun y Tekna, Madrid, 1877.)

Paralelamente a los Awlad Delim, los izargien y los Ayt Lahsen, las tribus de los regaybat fueron las más belicosas de todo el Sáhara occidental, viviendo en gran parte de arrebatar a las tribus más débiles el ganado y otros bienes que éstas poseían. Su país, el país regaybat (trab er-rgaybat en dialecto hasanía), comprende precisamente casi todo el territorio de la República Islámica de Mauritania y Río de Oro, es decir, toda Taznaga, o país de los zenagas. La Taknara continental separaba aún a mediados del siglo XX dos mundos muy distintos: el mazigio sedentario marroquí al norte, y el arabizado nómada al sur.

LA LEGITIMIDAD HISTÓRICA DE LA RASD, UNA BURDA ENTELEQUIA

Respecto a la indiscutible pertenencia histórica y cultural de la región de Río de Oro al denominado "conjunto mauritano", señalemos que el 5 de agosto de 1979, el Frente Polisario firmaba con el Gobierno de Mauritania un acuerdo de "paz definitiva" que se funda en la afirmación de una identidad común: "mismo pueblo, misma historia, mismo porvenir". (Cf. H. Bourges y C. Wauthier: Les 50 Afriques, tome 1. Éditions du Seuil, París, 1979, p.364.)

La unidad social y cultural de los habitantes de Río de Oro y de Mauritania, es decir, de toda Taznaga, fue señalada también por un miembro destacado del Frente Polisario, Fadel Ismail, que era representante permanente de la RASD en la OUA cuando falleció en mayo de 2002, en su libro El primer Estado del Sáhara Occidental: "Los mauritanos y los saharawis comparten ante todo una cultura y un pasado común", añadiendo a continuación, como justificación de la traición de los miembros de su organización política a la patria mauritana, a laque pretenden separar por motivos espurios: "aunque la colonización los desvió de su curso normal"(pág. 136). Una colonización que duró aproximadamente un siglo...

Con la intención de enmascarar la burda entelequia que entraña una supuesta nación saharawi, el antiguo militante del Frente Polisario Ismail Sayed ha señalado en su libro Les Saharaouis (L'Harmattan, París, 1998, p.90) la conveniencia de que "es preciso olvidar el pasado, y, sobre todo, no escribirlo: es peligroso". Tal vez debido a lo insostenible de un "pueblo saharawi" que realmente no existe como tal, varios dirigentes del Frente Polisario (como el antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de la RASD, Hakim; la denominada Pasionaria del Polisario; Lahbib Ayub, antiguo jefe militar de dicho Frente y otros) han abandonado la "causa saharawi" pasándose no a su verdadero país, Taznaga, sino a Marruecos, siguiendo así el ejemplo de El Jatri, el notable que había sido nombrado por España en 1963 presidente del Cabildo Provincial del Sáhara y, en 1971, presidente de la Asamblea General del Sáhara, o Yemáa, y Procurador en Cortes.

La realidad de que la región de Río de Oro forma parte no sólo geográfica, sino también humana, histórica y culturalmente del denominado "conjunto mauritano" es, como se ha señalado más arriba, indiscutible. Y cierto es también que de ese conjunto étnico no forma parte la población negra de la larga franja territorial regada por el río Senegal que la metrópoli francesa adjudicó arbitrariamente al Estado mauritano, entre otras razones, para hacerlo más viable. Con frecuencia, las tensiones existentes entre los bidan, o blancos, y la población negra ribereña de dicho río ha estallado en violentos enfrentamientos, sobre todo entre 1966 y 1971 tras la decisión tomada por el Gobierno de Moktar Uld Dada de imponer la enseñanza del árabe a la población no arabizada de la República Islámica de Mauritania.

Con respecto a los izargien, nómadas mazigios originarios del extremo sur marroquí, desplazados a la Taknara continental tras la deportación a las Islas de gran parte de nuestros compatriotas del Continente, tenían trato con los isleños, que llegaban a las costas continentales de nuestro país en sus embarcaciones. Los isleños solamente eran inquietados en sus faenas pesqueras principalmente por corsarios franceses, ingleses y los andalusíes establecidos en Marruecos, que, cuando les encontraban, saqueaban sus barcas. Los isleños secaban el pescado en la vecina costa continental, levantaban campamentos provisionales donde invernaban y reparaban embarcaciones y redes, se aprovisionaban de agua, leche y carne, desenvolviéndose allí junto a sus pobladores con entera libertad. La presencia de los isleños atraía a los negociantes de aquellas regiones, que levantaban sus tiendas cerca del campamento, surgiendo a veces de la noche a la mañana verdaderos aduares poblados por quienes tenían algo que trocar o vender, realizándose las transacciones bajo la protección de la tribu (árabe) dominadora de la zona, cuya autorización era convenientemente comprada. Terminadas sus operaciones en tierra, los isleños desmontaban el campamento y regresaban a las Islas para retornar a la Costa al año siguiente. Estas operaciones se repitieron durante siglos hasta bien entrado el siglo XX, en que los intereses pesqueros españoles provocaron la ruina de la flota pesquera canaria. Finalmente, las relaciones entre las Islas y la Taknara continental, que fueron tan intensas como constantes, fueron prácticamente interrumpidas por la ocupación marroquí tanto de nuestras dos regiones continentales como de Río de Oro (Asif n Uregh en mazigio, Wad Dahab en árabe).

EL GOBIERNO DE MARRUECOS SEÑALA EN 1900 LA EXTENSIÓN DE LA COSTA CONTINENTAL DE TAKNARA

Existe un dato histórico de capital importancia que, hasta ahora sólo ha sido conocido por algunos especialistas de la Historia de Tamazgha: cuando en el año 1900 España volvía a reclamar a Marruecos la entrega del enclave de Ifni, el Gobierno del país vecino propuso al español que, a cambio de la renuncia hispana a dicho territorio le reconocía la posesión de todo el litoral frente al archipiélago de Taknara desde la desembocadura del Draa hasta el cabo Bojador (cf. P. Guillen: L'Allemagne et le Maroc de 1870 à 1905, París, 1967, p. 563), o lo que es lo mismo, prácticamente todo el litoral de la zona continental de nuestro país.

De hecho y como más arriba se ha apuntado, a principios del siglo XX la soberanía marroquí apenas alcanzaba por el sur a la región del Sus, y de derecho a la de Afra (región comprendida entre en río Nun y el Draa), estando ésta separada del territorio nacional de Taknara por el río Draa, frontera histórica entre ambos países.

Por otra parte, en el Tratado hispano-marroquí de 28 de mayo de 1767 queda de manifiesto que la soberanía del sultán de Marruecos sólo alcanzaba por el sur al río Draa; y en el Tratado hispano-marroquí de 1861 se señala que el Bled es-Siba (el Marruecos que escapaba a la autoridad del Sultán) se extendía por el sur desde el río Sus al río Nun. Hay que indicar, además, que durante los tres últimos siglos, en los numerosos mapas de la región elaborados por franceses, ingleses y alemanes está claramente señalada la frontera meridional de Marruecos, que no es otra que el curso del río Draa.

Pese a que la soberanía del Sultán, más nominal que efectiva en las regiones del Sus y de Afra, jamás rebasó el río Draa, en el Tratado franco-español de 27 de noviembre de 1912, en que se estableció el Protectorado de Marruecos y las respectivas zonas de influencia de Francia y España, se fijó la frontera bastante más al sur de dicho río, precisamente en el paralelo 27º 40'. La razón de ello fue que, negociando en condiciones de inferioridad frente a Francia, el Gobierno español hubo de conformarse con una estrecha franja costera, montañosa y pobre en recursos, en el norte del país vecino, en tanto que Francia se quedaba con el resto del país norteafricano, cuya frontera meridional estaba delimitada por curso del Draa. Pero como convenía establecer una simbólica "zona sur del Protectorado español", ésta se corrió más al mediodía, quedando formada por el territorio comprendido entre el río Draa y el indicado paralelo 27º 40', es decir, la región de Tarfaya.

Con ello, ambas potencias coloniales, teniendo en cuenta sólo sus propios intereses, hicieron una adjudicación gratuita a Marruecos, Estado que jamás había ejercido su soberanía al sur del río Draa. Seguramente en 1912 el Gobierno español no pensaba en que llegaría el día en que un Marruecos de nuevo independiente exigiera la entrega de esa "zona sur del Protectorado". Además, a juzgar por el comportamiento de los administradores y de los colonos franceses durante todo el tiempo en que estuvo vigente el Protectorado, se desprende que los mismos se proponían permanecer indefinidamente en el país vecino bajo la protección del Gobierno de su metrópoli.

EL FRENTE POLISARIO EXPLICITA EN SU PROPIO NOMBRE LA DISTINCIÓN ENTRE TARGA TAZUGGAGHT Y RÍO DE ORO

El nombre del Frente Polisario, organización política arabista fundada el 10 de mayo de 1973 y que, diez días más tarde, desencadenó una serie de ataques armados contra el ejército colonial español, es acrónimo de [Frente] Popular para la Liberación de Saqiat al-Hamra y Río de Oro, que señala dos de las regiones de las tres del Sáhara occidental que España ocupó gran parte del siglo XX. Como más arriba se ha indicado, Saqiat al-Hamra es traducción árabe del antiguo topónimo mazigio Targa Tazuggaght ( o Tazuggwaght), 'el Cauce Rojo', nombre del cauce fluvial, casi siempre seco, que atraviesa toda esa región de Taknara y que designa por extensión a la misma.

Es harto evidente que el pretendido país sahraw i('sahariano' en árabe) carece de fundamento histórico y, por tanto, de un nombre unitario. El de "Sáhara Occidental" designa, como el mismo nombre indica, a todo el occidente del Sáhara, y , por ende, la misma es mera designación geográfica. Y este Sáhara occidental comprende dos entidades históricas bien definidas: Taknara, al norte; y Taznaga -el denominado "conjunto mauritano"- al sur.

Por otra parte, la historia y la antigua toponimia tanto de Taknara como de Taznaga desmiente la pretensión polisaria de que el Sáhara occidental pertenece históricamente a la "Patria árabe" de Luali Mustafa Sayed, el dirigente polisario que afirmó sin ningún rubor que las poblaciones de las regiones del Sáhara occidental que fueron colonizadas por España constituyen "un pueblo puramente árabe", un pueblo "de los que proceden de la península arábiga". (Del discurso pronunciado el 20 de mayo de 1976, y reproducido en Tres textos: dos cartas y un discurso. La banda de Moebius, Madrid, 1978, pp.11 y 13.)

En su libro Les Sahraouis, el ya citado dirigente polisario Ismail Sayeh se pregunta, "¿De dónde viene el pueblo saharawi?" Y añade: "Formulada la pregunta a nuestros ancianos, éstos responden que los saharawis pertenecen a las tribus árabes Maqil y Hasan que llegaron, a partir del siglo XI, del Yemen atravesando, en el marco de las tribus Banu Hilal, toda África del Norte. Durante ese viaje de varios siglos, se mezclaron a su paso con los pobladores, ora mazigios, ora negros, establecidos con anterioridad y con los que se encontraban. Y de esas mezclas que se sucedieron durante siglos se formó el actual pueblo saharawi"... en realidad, para ser más precisos, habría que decir el pueblo de toda Taznaga, o Mauritania.

PRIMO OCCUPANDI

Tanto a la dirigencia del Frente Polisario y de la RASD, como al Gobierno marroquí y al español hay que señalarles, o en su caso darles a conocer, la locución latina primo occupandi, 'al primer ocupante', que expresa el derecho natural que tiene a una propiedad el primero que la ocupa. Y los primeros ocupantes tanto de la Taknara continental como de la insular fueron, como ya sabemos, los canarii, o canarios. Y por otro lado, gran parte, si no la mayoría, de la población de la Taknara continental fue deportada por los españoles, durante los siglos XV y XVI, a las Islas.

Los descendientes de esos deportados, ya fundidos con sus hermanos isleños, no dejaron de mantener vínculos con las poblaciones de nuestras regiones continentales hasta que se produjo la infamante venta de Targa Tazuggaght y Río de Oro efectuada por España a los Estados arabistas de Marruecos y Mauritania. Poco antes de la invasión marroquí, la población nativa del Sáhara occidental ocupado por España era, según el censo de 1974, de 73.497 habitantes, alcanzando, como más arriba se ha indicado, los isleños residentes en las dos regiones de dicha "provincia" la cifra de 15.000 personas, es decir, cerca del 20 por ciento de la población total exceptuando a los funcionarios y militares españoles que estaban allí destacados. La inmensa mayoría de los isleños residentes en el Continente, muchos de ellos con hijos nacidos en la Taknara continental -los "saharianos"- vivían y trabajaban en Targa Tazuggaght, es decir, en una región de su propio país, y ello, como no debía ser de otra manera, en buena armonía con sus compatriotas del Continente.

En el siglo XV -el de la conquista española del Archipiélago y el de algunos enclaves en la vecina costa del Continente-, tanto la Taknara insular como la continental no eran, como es sabido, terra nullius. Sus pobladores -nuestros antepasados autóctonos- eran mazigios de estirpe, lengua y cultura y estaban social y políticamente organizados. Pero por esa época llegaron a nuestro país invasores extranjeros -españoles a las Islas, y árabes yemeníes a la Taknara continental- y a partir de entonces, tras la expoliación, comenzó la despersonalización, división y brutal explotación de nuestro pueblo. Consecuencia de ello es la hispanización de los isleños y la arabización de nuestros compatriotas continentales: los intrusos hicieron que se perdiera nuestra lengua étnica, la tamazight, y nos impusieron el español en las Islas, y el árabe hasaní en la parte continental de nuestro país; se nos hizo cambiar de rostro cultural. Y para colmo, los militantes del arabista Frente Polisario, por un lado, y los militantes canarios de los partidos políticos españoles o españolistas reniegan de nuestra verdadera y auténtica patria: Taknara, que hunde sus raíces en nuestra propia y varias veces milenaria africanidad que siglos de arabización e hispanización respectivas no han logrado ni lograrán borrar.

Todo ese monstruoso montaje de la RASD, el de la "marroquinidad" del Sáhara Occidental y el de la "españolidad y europeidad de Canarias" será desmontado pieza a pieza por el pueblo desalienado y patriota de Taknara que por momentos crece en todos los lugares de nuestra patria.

Miembros destacados de este mismo pueblo, conscientes del actual momento histórico, vieron llegada ya la ocasión de proclamar la República de Taknara (Awanyak n Teknara en mazigio), lo cual se llevó a cabo el 24 de febrero de 2002. Desde entonces se ha venido perfilando cada vez más nuestra República para responder lo mejor posible a nuestra compleja realidad nacional.


Date : 2004-09-01


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